martes, 7 de febrero de 2017

Presentación del Libro Hatha Kriya Yoga. Adrián Marcelli




Estudio didáctico y reflexivo de la dimensión del Hatha Kriya Yoga en el Yoghismo

De la idea a la práctica… en profundidad.

El hatha Yoga sin Raja y el Raja Yoga sin Hatha son igualmente inefectivos…

Shiva Samitha.

Kriya-Yoga es la vía por medio de la acción tanto interior como exterior. Sus formas de actuación son diversas. Sthula-Kriya, acción física y material. Sukshma-Kriya, acción sutil. Laya-Kríya, acción fusionante. 
Maestre SJR de la Fèrriere


             Día a día se ha mundializado la idea del yoga, pero falta aún un largo tramo por recorrer para que esta idea se transforme en un concepto y una práctica de profundidad.
             La práctica del yoga puede transitar de la salud a la felicidad y a la expansión de la consciencia.
             Hace falta que los yamis (practicantes) o sadhakas (practicantes de yoga en profundidad) diferencien los campos distintos de las ideas religiosas y del yoga, y también conozcan y valoren la diferencia entre las técnicas psicofísicas diversas derivadas del yoga, respecto a las dimensiones superiores del Yoga.
             Para ello hay que diferenciar el concepto de religión (como creencias a partir de un dogma) y de espiritualidad (como experiencia de lo transpersonal) .

             La práctica del conjunto de técnicas del yoga requiere logos, esto es saber el sentido de la práctica y su conjunto sistémico.
             Para los practicantes, profesores y Maestros de yoga que han mantenido por varias décadas el estudio y la disciplina cotidiana del yoga resulta sorprendente que amplios sectores sociales de Occidente estén entusiasmados a partir de una idea vaga, casi solamente en la dimensión psicofísica del Yoga, expresada en técnicas algunas meramente mercantiles.
             Algunos estudiosos de gran trayectoria se preguntan inclusive si estamos ante el fin de la tradición del yoga.
             Muchas técnicas contemporáneas de yoga, con amplia difusión, se ubican en esta dimensión. La forma del cuerpo, su alineación, la elongación de cadenas musculares, el estímulo al sistema circulatorio, un primer impacto al sistema nervioso. Velocidad, fuerza, resistencia, flexibilidad, equilibrio…
             Probablemente fue en el siglo XVIII, en un tratado fundamental del Hatha Yoga , en el que se elaboró el concepto de Ghathasta Yoga, que si bien forma parte del Hatha, señala la dimesnión de superficie.
             El Yoga psicofísico fue vislumbrado por el Yoghi Gheranda, cuando acuñó la idea del Ghathasta Yoga, que es ni más ni menos la dimensión física en el Hatha Yoga.
             Sin embargo hace falta conocer el logos, la visión sistémica del Hatha para tener una visión informada del sentido del Yoga.
             Si el Hatha es la puerta para acceder al Raja Yoga, el Kriya es la llave para experimentar realmente el Hatha.
             El Hatha requiere del Kriya sistémicamente, tema que abordaremos a lo largo de este texto,
             Cuando alguien hace la pregunta: ¿que estilo de yoga practicas?, en el fondo sabemos que la pregunta es bastante limitada y desinformada. Se espera casi el nombre de una marca comercial.
             En la dimensión psicofísica del Yoga subsisten de hecho muchas técnicas particulares, las cuales representan las bases iniciales del yoga, ni más, ni menos.
             En el linaje del Yoghismo, la tarea implica avanzar y conocer el Antaranga, que es la visión y la practica interna, de profundidad, del yoga.
             Acceder al Antaranga es posible teniendo como eje central el Hatha – Kriya Yoga.
             El Hatha – Kriya Yoga es la dimensión que puede cambiar realmente nuestra vida. La entrada y la salida de esta práctica interna la constituyen las técnicas de purificación, las técnicas de pausa, las habilidades para lograr la concentración de energía y activar así nuestras capacidades innatas, y así mismo expulsar la energía tóxica que nos limita o enferma
             La experiencia del Prānasamyama y el Āsana Samyama, constituyen los cimientos a esta etapa superior.
             En el sistema del Hatha Kriya Yoga la primera etapa es Sthula-Kriya: acción física y material, un conjunto coherente de reglas y prácticas que tienen como propósito la liberación de la energía tóxica, es decir liberar nuestro funcionamiento organísmico de manera eficiente para conservar o restablecer nuestro potencial corporal, es decir nuestra salud física.
             En el Hatha Kriya Yoga es indispensable tanto una nutrición física y material libre del dolor o de la violencia, como el conocer y practicar técnicas depurativas, es decir de limpieza y purificación.
             Sukshma-Kriya, es la segunda etapa del Hatha Kriya Yoga, se refiere a una acción directa sobre nuesto cuerpo sutil. Una serie de disicplinas técnicas que se vinculan con la energía que esta oculta y subyace a la realidad física. El contacto con nuestro cuerpo sutil, nos permite discriminar los elementos tóxicos en el plano de las emociones, sentimientos, pensamientos, lo que implica la capacidad de evitar que el medio no visible de que nos rodea nos intoxique por acción u omisión.
             El mundo material y el mundo sutil están intimamente relacionados y se encuentran elazadas, una influye a la otra, en ambos sentidos. Sin embargo en Occidente se hace evidente el impacto invisible de la perdida de salud, a través del mundo sutil psicosomático, los procesos mentales dan lugar a una acción de la psique sobre el cuerpo o al contrario.
             Finalmente la tercera dimensión o etapa del Hatha Kriya Yoga es Laya-Kríya, que es la acción y efecto de la transformación energética, parte del manejo de la energía desde una consciencia lúcida en expansión, logrando una experiencia fusionante con el ritmo esencial de la vida..
             Laya-Kríya, es la maestría para que nuestra energía fluya liberada de los condicionamientos y de las rutinas introyectadas, con el fin de descubrir nuestro ser verdadero, nuestro verdadero potencial.
             El ser humano, en épocas diferentes  ̶ y tal vez en muchos casos al mismo tiempo ̶  buscó entender el sentido profundo de la vida a través de la comprensión de las incontables formas de la Naturaleza. De ahí surgen rituales, danzas, obras artísticas… las posturas inmóviles del Yoga, Āsana.
             El ser humano ha intuido a través de diversos sistemas filosóficos que cada forma de la naturaleza tiene una especie de código secreto por descubrir, un sentido, un mundo sutil subyacente, que implica el develar un para qué.
             El universo tiene sentido… luego, es cosmos, no caos.
             El desarrollo de la consciencia del ser humano así, tuvo un momento especial, cuando el ser humano asumió, en un proceso experiencial y de conciencia, que los múltiples cuerpos físicos, visibles y tangibles que le rodeaban están enlazados y tienen un sentido no visible de manera ordinaria.
             La vida tiene sentido, y el ser humano es parte de ese sentido.
             Este descubrimiento implicó el comienzo en el extenso mundo de las diversas tradiciones que conforman el yoga el desarrollo de la conciencia a través de vía dialógica que va descubriendo el sentido de la vida.
             Y este sentido, cada día frente y dentro de nosotros mismos y se expresa a través de las emociones, la racionalidad y la intuición, estableciendo vínculos con el mundo tangible e intangible, develando los secretos ocultos en la Naturaleza.
             En este proceso dialógico se hizo evidente tanto el observador como lo observado, que participan de un todo similar, idéntico, homogéneo.
             El yoghi se vio como parte, en estructura y esencia, de todo lo que le rodeaba.
             El sentido de todo esta en cada momento, el sentido a veces es visible y siempre incluye una dinámica invisible.
             Lo que veo es  akasha una dimensión física que se expresa además en la vibración, y que experimento a través de la respiración y del sonido.
             Es la sustancia física eterna, omnipresente e imperceptible en la vida ordinaria.
             Y al penetrar en el mundo aparente, se devela el Prāna, que es la energía vital existente en el Universo.
             Prāna es la complejidad vibratoria de todo lo aparente.
             Hay un puente entre este Prāna del Universo y el prāna como la energía vital de la dimensión que vivimos (cada cual de manera diferente) y que denominamos “nuestro cuerpo”.
             Para algunos el cuerpo es igual que un tabique.
             Otros vislumbran el cuerpo como un mar de emociones y sentimientos, que se expresan a veces, como riachuelos cristalinos y otras más como tormentas emocionales insondables.
             Para unos más el cuerpo es el vehículo del pensamiento abstracto racional.
             Finalmente algunas personas a través del tiempo han experimentado la imposibilidad de la separatividad entre su cuerpo y el resto de los seres humanos y su entrono.
             Esta experiencia fusionante con los otros se da en diversas actividades humanas: a través de disciplinas de alto rendimiento, de disciplinas artísticas, de la filosofía y las ciencias ideales como la matemática, de la mística y, por supuesto del yoga en profundidad.
             El impulso para expandir las fronteras de nuestra consciencia parte del manejo del Prāna, uno de los ejes sustantivos del Hatha Kriya Yoga.
             Una clave esencial del Hatha Kriya Yoga es comprender y asimilar el modo en que el Prāna ingresa y egresa -a y de - nuestro organismo por medio del oxígeno, de los alimentos, de las emociones, de los pensamientos.
             Al vincular el prāna, que hace posible nuestra integridad y funcionabilidad organísmica, la distribuimos a todo el cuerpo a través de la lengua, la piel, la respiración.
             ¿Cuál es el sentido de darle a una postura de yoga el nombre de un árbol, de un ave, de una serpiente, del arco creado por los cazadores, de una flor, y también de una leyenda, de un mito, o de un poema?
             Son metáforas herméticas preservados a través del tiempo por el Yoga.
             Dejan de ser herméticas a través de la praxis del yoga.
             Son puertas que se abren al entendimiento a través del la ascesis, no del dogma.
             Cuando el ser humano descubrió de forma consciente las propias fronteras visibles de su cuerpo frente a lo otro tangible, visible, se permitió trascender sus propias concepciones intelectuales de sus límites aparentes y de los espacios vacíos entre uno y otro.
             Mi cuerpo tiene una forma distinta, particular, luego entonces, ¿tendrá un sentido?
             Mi cuerpo se tensiona en cierta zona, es flexible en otra, es frágil, es fuerte… ¿ello tiene un sentido? ¿Un por qué?.
             Mi cuerpo tiene un proceso de asimilación, concentración, distribución y excreción de la energía.

1 comentario: